PlantillaDeportiva

Ernesto Campos

Culto y Contable

El aficionado que nadie hubiera querido

22-03-2017

Siempre he pensado que todo estadio tiene una historia que contar, pero hay algunos en que lo que tienen que decirnos no es tan glorioso, no evoca a los triunfos que se han vivido en su cancha, pero en estos casos, lo que tienen que enseñarnos es algo que no debe olvidarse jamás.

Nunca había estado en un túnel de salida al campo tan especial como este… nada tiene que ver con el deporte, es un homenaje al pasado y un recordatorio de que hay sucesos que no deben repetirse y por ello hay que recordarlos. Aquí un estadio nos recuerda aquella máxima de que aquellos que desconocen su historia están obligados a repetirla.

Algunos equipos en el mundo también tienen entre sus seguidores a personalidades famosas en diferentes ramos. Plácido Domingo no niega el amor por el Real Madrid, Salvador Dalí lo hacía para el Barcelona e incluso le dedicó una pieza que se exhibe en el Museo del equipo, que por cierto es el más visitado de Cataluña.

En el baloncesto Jack Nicholson se entrega a sus Lakers y Spike Lee pareciera que los Knicks un día le ocasionarán un infarto.

Pero también existen aquellos fanáticos a los que la historia ha marcado negativamente por sus acciones. Su simple recuerdo causa mucho dolor y su legado arrastra infamia.

Decía que el túnel de salida de este escenario deportivo es único, aunque se necesita la explicación de alguien para entenderlo o haberse ilustrado bastante y es que para llegar a la grama, hay que pasar por una mina de carbón.

Gelsenkirchen es una ciudad ubicada en la antigua Alemania Federal, en el oeste de una nación que vio más prosperidad en el siglo XX. Incluso antes de la Segunda Guerra mundial fue utilizada como ejemplo porque su economía estaba sostenida por los trabajadores de las minas de carbón y su fortaleza física era señalada como una ventaja racial.

La historia condena que el Schalke 04 fue el equipo al que apoyaba Adolfo Hitler y hoy en día juegan en la Veltins Arena, abierta en 2001 y que presume ser el coso más moderno de todo Europa aunque eso haga enojar a los admiradores de Wembley en Londres u otros estadios en el viejo continente.

Arrastran con ese odio de un hecho que no es del todo cierto, pues el Fuhrer simplemente lo utilizó como parte de toda su campaña de propaganda. Si algún día puedes visitarlo, pon atención en el piso antes de ingresar, ahí se encuentran grabados nombres de personas habitantes de la ciudad, que murieron en el holocausto.

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